La primera salida de la nave después de comprar la terminal fue una salida de carga.
Nema revisó los vectores en la interfaz de navegación. Malla cruzó los pronósticos de la estación terrestre con el peso y el horario de las mercancías. La IA recomendó una trayectoria indirecta y mostró el costo adicional junto a la probabilidad de detección.
—La ruta rápida cabe en combustible —dijo Nema—. La segura también.
—Entonces tomamos la segura —dijo Orven.
La carga incluía semillas, piezas agrícolas y materiales para el taller de Ossa. Ningún pasajero terrestre viajaba a bordo. Los contactos que habían ayudado a coordinar la entrega seguían en la Tierra, con sus rutinas y sus canales privados.
En la sala de carga, Malla comparó los sellos con el manifiesto. Boren revisó las cuentas desde otra interfaz y marcó una diferencia entre el peso declarado y el real.
—Faltan dos kilos.
—Son las cajas del material de embalaje —dijo Daro.
—¿También van a otro planeta?
—Si no las mandamos, Ossa no podrá abrir los paquetes sin romperlos.
Boren corrigió el registro. Ruun aseguró las cajas. Sira verificó que la carga viva tuviera ventilación suficiente. La terminal de transporte permaneció apagada en el taller de Kes, detrás de un bloqueo físico y una etiqueta roja de uso restringido.
Malla mostró tres rutas. Nema eligió la que evitaba la zona de vigilancia y daba tiempo a la estación para procesar una señal vieja.
—¿Siempre hay que hacerle caso a la IA? —preguntó Daro.
—Hay que entender qué calculó —dijo Nema—. Malla propone; yo respondo.
—Y si la piloto ignora todo, Malla lo registra —añadió Boren.
—Para las cuentas —dijo Nema.
—Para las cuentas y el informe del seguro.
La nave se separó de la órbita terrestre con la mercancía asegurada. No hubo pasajeros nuevos ni despedidas. Malla archivó la ruta, el consumo de combustible y las razones de la decisión.
En el taller, Kes revisó el bloqueo de la terminal antes de salir. La prueba sintética anterior seguía sin demostrar una operación segura.
—¿Y si alguien pregunta cuándo podrá usarla? —preguntó Ruun.
—Le mostramos el informe —dijo Kes—. No una fecha inventada.
El destino de la carga confirmó la recepción unas horas después. Ossa verificó el estado de cada caja desde su propio panel y liberó el pago pendiente. Boren cerró la factura.
En la Tierra, los contactos comerciales recibieron sus comprobantes locales. Ninguno tuvo que cambiar de casa, subir a la nave ni entregar datos que no hubiera autorizado.
La primera salida de este tramo fue la de la nave. La salida de una persona terrestre seguía siendo una conversación sin fecha y una decisión que aún no se había tomado.