Historia / La salida de la Tierra
CAP. 07

Una máquina posible

La tripulación aísla una terminal incompleta y limita las pruebas a materiales sintéticos.

El mercado de equipos usados tenía dos pasillos para cargadores y uno para tecnología de transporte. Las unidades de clonación no estaban allí. Se registraban por separado, con licencias médicas, auditorías y demasiadas cámaras para que Daro pudiera fingir que buscaba otra cosa.

Kes examinó una terminal recuperada de una instalación abandonada. Su carcasa tenía dos marcas de servicio incompatibles y un número de serie parcialmente borrado.

—¿La podemos usar? —preguntó Orven.

—Para probar circuitos, quizá. Para transportar a alguien, no.

Malla cruzó el número visible con catálogos públicos y registros de mantenimiento. Encontró tres modelos parecidos. Ninguno coincidía en todos sus componentes.

—No hay documentación suficiente para certificar su función —informó la IA—. Hay piezas que podrían pertenecer a una terminal de reconstrucción, pero la identificación no es concluyente.

Kes señaló una ranura sellada.

—Primero la abrimos sin energía. Después vemos si se puede restaurar la memoria.

Sira pidió que el taller bloqueara cualquier conexión con material biológico. Malla creó un protocolo de aislamiento y mostró los pasos, responsables y condiciones de interrupción. Orven aprobó la compra solo si el vendedor aceptaba una inspección independiente.

El vendedor quería cerrar ese día. Boren negoció el precio sujeto a la inspección. El contrato quedó en borrador; no se transfirió el anticipo hasta que Malla confirmó que el número de serie y la propiedad coincidían.

Dos días después, Kes abrió la carcasa en la nave. La interfaz de diagnóstico identificó una fuente de energía, un sistema de anclaje y un módulo de reconstrucción. No pudo determinar qué hacía el módulo de anclaje secundario.

—¿Puede copiar a una persona? —preguntó Daro.

—No lo sabemos —dijo Kes—. El equipo podría reconstruir tejido, podría ser otra cosa o podría no funcionar.

Malla mostró los registros recuperados. Había intentos interrumpidos, errores sin contexto y una instrucción de destrucción que Kes no estaba dispuesto a activar.

—Ni siquiera probamos esa secuencia —dijo Sira.

—No la probaré.

Kes aisló el componente y retiró su conexión física. Malla registró la modificación con fotografías, mediciones y una nota visible: función incompleta; riesgo no determinado; pruebas solo con material sintético.

Alberto recibió un resumen técnico por el canal que había autorizado. No incluía datos personales ni una invitación a entrar en la nave. Contestó con una pregunta:

¿Qué tendría que ocurrir para que esto fuera seguro?

Kes abrió una lista de pruebas. Sira añadió criterios clínicos. Elda pidió que cualquier explicación futura distinguiera entre una máquina que reconstruye tejido y una persona que decide viajar.

—Aunque la terminal funcionara, nadie queda obligado a irse —dijo Alberto en una llamada de audio.

—Sí —respondió Sira—. Y nadie tiene que participar en una prueba para que nosotros aprendamos.

Malla agregó esa condición al protocolo. El equipo continuó las pruebas con tejidos sintéticos. Los resultados fueron parciales: la cámara reconstruyó una estructura pequeña, pero el sistema no pudo demostrar continuidad, estabilidad ni seguridad para un organismo completo.

Kes apagó la terminal.

—Por ahora, eso es todo lo que sabemos.

Orven mantuvo la máquina en el taller, sin conectarla a una persona. El informe técnico quedó disponible para revisión; el apartado de viajes permaneció vacío.